La primera canción contra la violencia de género

12 diciembre, 2016
La primera canción contra la violencia de género

Especial Pioneros Soho 162

 

Por Xavier Gómez Muñoz

 

Musicalmente es una composición dulce y bastante sencilla: nada de arreglos pomposos,fusiones rebuscadas ni complejidades.“Lo importante para mí es el mensaje y la melodía —anticipa el autor antes de la entrevista y continúa—. Cada canción es una bala de plata, una oportunidad que tengo para apuntar bien a ciertos temas”. En este caso,hacia la violencia contra las mujeres. El tema es Arenas movedizas. Y el autor, Ricardo Williams. Estamos en el estudio de su casa, en Tumbaco. Aún no es mediodía;sus hijos juegan en el jardín.

—Tú dirás: lo que quieras saber.

—La historia de Arenas movedizas. ¿Fuiste el primero en cantar sobre la violencia contra las mujeres en Ecuador?

—Hmm… Creo que me adelanté unos diez años en algunos temas. Claro, era una época en la que a ningún artista se le ocurría hacer una canción sobre eso.

—¿Y por qué lo hiciste tú?

—Por un sentido de responsabilidad con la vida. La música va más allá del lado racional del ser humano y mi música viene del anhelo de que exista más amor. En el mundo hay dos grandes fuerzas: el amor y el miedo (de donde surge el odio, la violencia). Y el amor solo puede venir de la conciencia.

Componer Arenas movedizas—cuenta el cantautor quiteño de 54 años—le llevó apenas un par de horas, como pasa con las mayoría de sus canciones: “Trabajo desde las emociones; si empiezo a dar demasiadas vueltas, se pierde espontaneidad y se nota”. Fue una tarde—recuerda, mientras me muestra algunos temas en YouTube; atrás descansa su guitarra—, aunque no precisa el momento exacto ni el día. Eso sí: un año atrásya había empezado su carrera comoa ctor en la telenovela El ángel de piedra (1989). Y antes de aprender a tocar la guitarra, a los 26, había cantado con su tocayo Riccardo Perotti y Umbral (los creadores de la famosísima A dónde vas, que hoy canta Juan Fernando Velasco y otros tantos).

El primer trabajo de Ricardo Williams como solista fue Barajas de placer, en 1989. Luego sorprendió al mercado con su segundo disco de 45 revoluciones por minuto (los pequeñitos que sonaban de lado y lado): Arenas movedizas. Era 1990. La violencia de género era visibilizada en el país a través de movimientos sociales.Desde la política pública, entonces, se reconoció el problema como “violencia intrafamiliar” y se crearon las primeras comisarías de la mujer y la familia, así como la Ley Contra la Violencia a la Mujer y a la Familia (1995). Después surgió, recién en 2007, el Plan Nacional de Erradicación de la Violencia de Género.

Pero volvamos atrás, a 1990: Arenas movedizas salió al mercado, ganó espacio en la radio y recibió el Premio a Mejor Canción del Año. A pesar de su contenido social —cuenta el autor, a manera de anécdota— fue acogida por el público como una canción comercial. Incluso “hay gente que la ha escogido para su boda”.

Respecto a la letra, que es la prioridad de Ricardo en sus composiciones, el cantante explica cuatro momentos fundamentales.Para escribir la entrada —dice—asumió un rol de narrador inactivo, como si estuviese sentado a un lado, viéndolo todo, pero sin hacer nada, “porque es lo que muchas veces hacemos como sociedad”.

 

“Golpes detrás de una puerta/ Susurran que algo anda mal/ Y al borde de un miedo que raya en vergüenza/ Alguien empieza a llorar…”

 

Entonces—sigue—la canción da un giro. El compositor se pone bajo la piel de una mujer agredida. O lo intenta, al menos, y trata de explicar sus sentimientos—antes de componer Arenas movedizas, Ricardo Williams conversó con varias mujeres que sufrieron violencia de género—. Y entonces canta una voz femenina:

 

“El pánico ronda mis venas/ El odio empieza a acechar/ Nada de nombres ni datos ni señas/ Solo importa mi sexo no mi edad/ Tan solo soy un más…”

 

Luego se duplican las voces: hombre y mujer a dúo. A ratos alternan. La canción se vuelve propositiva. Sugiere:

 

“Una más/ Que penando está/ Mientras tengas un aliento un minuto un día/ Mientras tengas un latido una señal de vida/ Mientras tenga un aliento un minuto un día/ Porque estoy amando sobre arenas movedizas/ Mientras puedas escapa…

No apagues hermana tu rabia/ Haz tempestad en tu mar/Cuéntale al mundo que tú andas harta/ De someterte y callar…”

 

Para cerrar —dice Ricardo— pensó en mostrar un cambio: la escena de una mujer que se atreve “a salir del infierno, porque la violencia contra la mujer es un mal que, si no lo cortas de raíz,se vuelve más y más peligroso; no para”:

 

“Voy a arrancarme este miedo/ Pues esto no es amar/ Y si en el intento me rompo por dentro/ Lo intento de nuevo y lo vuelvo a intentar/ De nuevo una vez más/Una más/ Una y cien veces más…

Mientras tenga un aliento un minuto un día…

Abre/ Anda/ Rompe/ Habla/ Cuenta/ Grita/ Canta/ Escapa…

Mientras puedas escapa”.

 

Arenas movedizas fue reeditada en 2016 como parte del proyecto Mujer sin miedos. Una iniciativa de crowdfunding para la realización de un disco que sensibilice con temas alusivos y una guía digital terapéutica para mujeres maltratadas. Ricardo cuenta para finalizar que terminó de leer No me toques, el libro del periodista Juan Carlos Calderón con relatos aterradores de violencia de género y femicidio.

Silencio.

—La violencia es un cáncer —coincidimos.

—Imagina a la mitad del mundo agrediendo a la otra mitad. Eso es la violencia contra la mujer.

En Ecuador las cifras son aberrantes.*

Arenas movedizas de Ricardo Williams:

*6 de cada 10 mujeres han vivido algún tipo de violencia de género; 1 de cada 4 ha sufrido violencia sexual; 2 de cada 5 ha sufrido violencia física; 1 de cada 2 violencia psicológica; 4 de cada 10 violencia patrimonial. Esto,según la Encuesta Nacional de Relaciones Familiares y Violencia de Género contra las Mujeres, que hizo el INEC en 2011.